Proyecto

     Dentro de este proyecto, nuestra prioridad es rescatar para la posteridad la memoria de los Inkas heroicos de Vilcabamba.





      Captura de Thupa Amaru 
 Pascua de la luna






 EL PRINCIPIO DEL FIN
  
Mientras en España aún se escuchaban los ecos de la victoria de Lepanto en octubre de 1571 y según dicen, el pueblo español aclamaba a Felipe II, el “Austria español”, como el “Salomón de España”; mientras que la Liga Santa creada para derrotar al “Turco” se desmembra presa de sus propias confabulaciones e intrigas; mientras que el Papa Pío V aplaude al soberano español y su sucesor Gregorio XIII se congratula que el Austria profundice en la reforma de la iglesia; mientras que la sociedad española trata de recomponerse de la rebelión mora de las Aljuparras y de las denuncias de corrupción de Pérez; Felipe II, el que trasladó la Corte itinerante de los Austrias a Madrid, está en pleno proceso de resolver la rebelión de los Países Bajos, sostener la Contrarreforma, asentar el colonialismo en América, cumplir con los Fugger y los Welsen y mantener los estados que están bajo su gobierno unidos; en el Perú, se consolida la infamia del genocidio inca, sin que Europa siquiera se percate de ello. Corre el año del Señor de 1572.
  Un veintitrés de setiembre de este año del Señor de 1572 el último Inka de Vilcabamba, Thupa Amaru, cuarto hijo del gran Manko Inca el “rebelde acosador”, iniciado, sacerdote y guardián del cuerpo de su padre, condenado en juicio sumario por el Virrey Toledo, conducido al cadalso, entre una multitud acongojada que lloraba la injusticia, en un acto que le era propio de su gallardía, levantó su mano para silenciar a las multitudes y dijo: “Ccollanan Pachacamac ricuy auccacunac yahuarniy hichacascancuta”, “Ilustre Pachacamac, atestigua como mis enemigos derraman mi sangre”, un indio de la nación Cañari  es quien lo decapita en la Plaza del Cusco. Para la Historia, corre el año del genocidio Inca, para España, corre el año del Señor de 1572.
  La Capitulación de Toledo sella el destino del Imperio Inca, en ella estampan su firma la reina consorte de España, Isabel de Portugal a nombre de Carlos V y Francisco Pizarro, que “por no saber escribir hará dos marcas” como consta a texto expreso en el documento. Corre el mes de julio del año del Señor de 1529.
  Los españoles famélicos de oro, llegaron a la “Mar Pacífica” y se encontraron en el Imperio del Tahuantinsuyo con un pueblo místico, adorador del sol y venerador de la naturaleza, donde el universo se había complotado para que su suelo produjera exóticas y aromáticas frutas, cacao, maíz, papas, tabaco y coca.
  Cuando Francisco Pizarro,  Adelantado, Gobernador, Capitán General, Alguacil Mayor, analfabeto y criador de cerdos, está a las puertas del gran imperio de los incas, su mente afiebrada solo es capaz de pensar en el oro del que tanto hablan los indígenas sometidos al poder de los orgullosos incas. Corre el mes de abril del año del Señor de 1532.
  Reina en el Birú el Sapa Inka Atahualpa, orgulloso Señor del Tahuantinsuyo, el único, hijo del sol, sapallan inka, wakchapa kuyasqan (el querido de los pobres), encarnación divina del poder, Soberano de todos los pueblos que sobre el Pacífico viven en un territorio que se extiende por Colombia, Ecuador, Perú, Chile, Bolivia y norte de la Argentina.
  Atahualpa, heredero de Huayna Capac, amado por unos y odiado por otros, vencedor de una guerra fratricida con su hermano Huáscar, por la sucesión del trono, es tomado prisionero por los españoles y “condenado a rescate por su vida”. Corre el mes de noviembre del año del Señor de 1532.
  Los hijos del sol, conocieron de pronto y sin aviso la otra cara de la mística dualidad: la oscuridad creció ante sus ojos y de nada sirvió el valor de los indómitos indígenas ante la ferocidad de los mastines y la crueldad del español. Sus aceros, su pólvora, sus caballos y sus enfermedades socavaron los cimientos del imperio.
  Aquella civilización orgullosa y sofisticada, desmembrada por las luchas intestinas estaba a merced de la avaricia del conquistador. De nada valió su cultura ancestral ante el vandalismo de la ignorancia y la codicia.
  Estamos en la Plaza Central de la ciudad de Cajamarca y se sella el fin de un imperio, es la última confrontación entre dos civilizaciones que conocerá la historia.  Atahualpa, el Inka bautizado, es asesinado por garrote. Corre el mes de agosto del año del Señor de 1533.
  El Sol del Qoricancha comienza a apagarse. A sangre y fuego los españoles, no satisfechos con el botín del rescate de Atahualpa, saquean el templo sagrado y se llevan una de sus reliquias más preciadas: el disco solar. En el reparto le correspondió al soldado Marcio Sierra de Leguízamo, según cuenta la tradición, otra de las tantas oscuras figuras de la conquista.
  Sin embargo, dice la leyenda que Choqui Auqui, hermano de Atahualpa e iniciado, junto a los sacerdotes y las vírgenes del sol, escaparon a la selva llevándose la sagrada pieza.
  Los incas pueblo guerrero por naturaleza, tuvieron su origen en el Lago Titicaca, entre  los Tiawanako y los Aimara, cuando Manco Cápac y Mama Ocllo salieron de las aguas, enviados por su padre el dios sol, con la divina barreta de oro que sellaría el lugar de fundación del Imperio: el Cosco, “El ombligo del mundo”.
  Ellos fueron la síntesis última de todos los pueblos que poblaron la región del Pacífico andino, hicieron suya la rica tradición de los conquistados y aprovecharon todas las experiencias en materia de ciencia y tecnología que estos habían desarrollado.
  Inevitablemente la Historia, tiene un hilo conductor y la historia de los Incas no escapa a ese inexorable destino. Desde la aparición de los primeros cazadores recolectores en suelo peruano, hace ya unos 22.000 años hasta que aparecen los primeros vestigios de transición a la agricultura, debieron transcurrir otros 16.000 años.
  En principio aparecen los Chavín y los Paracas, quienes parecen haber sido las primeras sociedades organizadas que comenzaron a asentarse en el suelo peruano. Corre el año 900 antes de Cristo.
  Vendrán luego los Vicus, Moches, Nazca, Recuay, Warpa, Pucará y Tihuanaco, que representan las culturas locales y regionales. Corre el año 200 antes de Cristo.
  Entretanto, ya había estado consolidándose el primer Imperio andino: el Wari, que abarca el período comprendido entre el año 500 antes de Cristo hasta aproximadamente el 1.200 del año del Señor, época en que habían renacido las culturas de Chimú, Chincha, Quechua y Chanca, todos los que paulatinamente terminan siendo absorbidos por el Gran Imperio Inca. Corre el año del Señor de 1440.
  Estos pueblos peruanos primitivos fueron heredando la expresión de su cultura y sus creencias religiosas a los Incas.
  Los ”hijos del sol”, nacieron en el Tihuanaco, y partieron del Palacio de Kalasasaya por la Puerta del Sol, con la bendición de Wiracocha, asistido por sus cuarenta y ocho geniecillos alados, a conquistar la Historia.
  Pero esta Historia, la del Imperio de leyenda y oro, que parece extraída de una tragedia griega, cargada de mitos y heroísmos, es conocida y ha sido escrita y reescrita una y otra y otra vez, pero los Incas de Vilcabamba reclaman con legítimo derecho y sobrado orgullo su sitial.
  Desde las entrañas de la Pachamama, brotan desesperadas las voces de aquellos que no quieren ser enterrados en el anonimato al que la historia los ha condenado.
  Solo se habla de ellos como de soslayo,  quizás, o sin quizás, porque ya no eran los monarcas cubiertos de oro que disponían del Imperio a su antojo, o porque se negaban a abandonar sus creencias y rechazaban altaneros el bautismo, o simplemente porque al mundo y a la historia le interesa más la conquista de la civilización occidental y cristiana, que un puñado de bárbaros, “los indios no tienen alma”.
  Durante treinta y seis años, estos descarados salvajes, incultos, herejes que descreen de la fe, mantuvo en vilo al invasor español.  Pero de estos fantasmas, con suerte, el mundo solo conoce sus nombres, pero no la epopeya digna del mejor “cantar de los cantares” que escribieron para la posteridad y la gloria. Los Incas heroicos de Vilcabamba también fueron el Imperio.
  Vilcabamba esta será tu Historia. Corre el año de 2014.

  




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