El 16 de noviembre de 1532, el
Adelantado, Gobernador, Capitán General y Alguacil Mayor, Don Francisco Pizarro (analfabeto y
criador de cerdos), hace prisionero en la Plaza Central de Cajamarca al Inca
Atahualpa. Comienza entonces el principio del fin, para uno de los más grandes
imperios de la Tierra, el Tahuantinsuyo, siendo esta ocasión la última
confrontación histórica entre dos civilizaciones.
Se consolida entonces la conquista y
colonización de América a sangre y fuego.
Por “juicio sumario” Francisco Pizarro,
por sí y ante sí, condena al Inca a morir en la hoguera, pero como éste acepta
a último momento ser bautizado se le permuta la condena por la muerte a
garrote.
Era el 29 de agosto de 1533 en la Plaza
Central de la ciudad de Cajamarca cuando se concreta la injusticia y se sella
la historia del imperio.
Cuando llegan los españoles al
Tahuantinsuyo, encuentran un Imperio aún sumido en las tensiones de un
enfrentamiento fratricida por la sucesión en el poder de Huayna Capac, entre
sus hijos Huáscar y Atahualpa, donde recientemente había triunfado éste.
Esta fue la verdadera razón de la
desaparición del Imperio Inca: sus guerras intestinas por el ansia de poder,
que favorecieron el juego de intrigas, traiciones y ambiciones que muy
astutamente supo impulsar el conquistador español.
Pero la rebeldía inca, no se extinguió
con la muerte de Atahualpa, sus sacerdotes y los indómitos sucesores del Inca,
casi exilados en su inexpugnable fortaleza andina de Vilcabamba, combatieron a
las huestes coloniales, unas veces con sabor a victoria y otras conociendo la
derrota, pero siempre irreductibles,
hasta 1572, en que asesinan al último Grande: el Inca de Vilcabamba,
Tupac Amaru.
Y es a partir de aquí que intentaremos
recorrer las páginas de la historia, que parece no querer ser contada: la de
los inmolados héroes de la Fortaleza de Vilcabamba, muchas veces buscada,
muchas veces encontrada, pero continuamente esquiva a la espera de que alguien
devele su misterio.
¿Dónde está escondida, la mítica, la
legendaria, la orgullosa, la heroica “Vilcabamba la Grande”?
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